Bodegas y Viñedos del Marqués de Vargas analiza los efectos beneficiosos del temporal Filomena para la próxima cosecha

Madrid- 14 ENE 2021

Bodegas y Viñedos del Marqués de Vargas –grupo vitivinícola especializado en la elaboración de vinos de finca– analiza los efectos beneficiosos del temporal Filomena para la próxima cosecha. Según los expertos enólogos de las Bodegas Marqués de Vargas (DOCa Rioja), Conde de San Cristóbal (DO Ribera de Duero) y Pazo de San Mauro (DO Rías Baixas), las precipitaciones que han caído en el viñedo favorecerán el buen desarrollo de la vid; facilitarán la irrigación del suelo –dado que el agua permea con mayor disposición sobre la tierra– y, contribuirán a un buen estado sanitario de la planta. Además, la copiosa nevada que ha tenido lugar en estos días aumentará la reserva hídrica de la viña, aportará nutrientes al terreno, favorecerá el reposo de la planta evitando una brotación temprana, ayudará a la planta a librarse de posibles plagas e insectos y tendrá un efecto cicatrizante sobre ella.

 

 

 

 

 

 

 

La nieve caída en Marqués de Vargas, aliado perfecto para el desarrollo de la vid

En los viñedos de Marqués de Vargas –ubicados en la Rioja Alta, reconocidos con la denominación de ‘Viñedo Singular’ por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPAMA) y la DOCa Rioja– su enóloga Ana Barrón y el equipo destacan que, tras el paso del temporal sobre la Hacienda Pradolagar, “debemos tener en cuenta el clima y la situación geográfica del viñedo ya que, además de la borrasca Filomena, la madrugada del 2 enero tuvimos otra gran nevada. Todavía es complicado identificar con los pluviómetros qué supone en litros de agua las precipitaciones que hemos tenido en las últimas semanas debido al espesor que aun tiene la nieve y las heladas que le han seguido. Por ahora, hemos contabilizado unos 21 litros/m2 aproximadamente, aunque seguramente hayan sido más”. Ana Barrón indica que “en este momento la vid está realizando su reposo invernal y, por ello, la nieve no supone ningún riesgo. Es más, podemos afirmar que es beneficiosa para su desarrollo, tanto a nivel hídrico, como efecto cicatrizante si la planta tiene cualquier herida, incluso si pensamos en la nieve como insecticida natural”.

Una nevada copiosa de 25 cms de espesor en Ribera del Duero

La finca de Conde de San Cristóbal alcanza 80 hectáreas con un extenso viñedo que desciende a lo largo del valle, con viñas de más de 35 años de antigüedad, situadas próximas a Peñafiel, en el Pago de Valdestremero. Debido a la altitud de los viñedos –situados a 900 metros de altura–, el enólogo Jorge Peique señala que “la nieve es un fenómeno habitual en Conde de San Cristóbal. Sin embargo, hacía mucho tiempo, en concreto desde 2009, que no teníamos un espesor de nieve de esta magnitud, las precipitaciones en forma de nieve desde el 9 de enero han estado en torno a los 18–20 centímetros de media”.

Además, añade que “la nieve en este momento del año es beneficiosa porque aumenta las reservas hídricas de la tierra y, al descongelarse lentamente, el agua penetra en las diferentes capas del suelo”. Además, también vuelve a destacar el efecto cicatrizante sobre la madera, como, por ejemplo, en los cortes de poda o heridas de la cepa.

Primeras heladas en Pazo de San Mauro durante el periodo de reposo de la vid

Situado en Salvaterra do Miño, en la ribera del Miño, se encuentra el Pazo que preside la finca y da nombre a la Bodega.

Susana Pérez, enóloga de Pazo San Mauro, explica que “el comportamiento de la borrasca Filomena ha dejado unas consecuencias normales para esta época del año. De hecho, cabe destacar que han sido las primeras heladas desde el inicio del periodo de reposo de la vid, por la tendencia que tenemos en los últimos años de inviernos más cálidos en la zona norte. Estas heladas nos ayudan a la acumulación de horas de frío, necesarias para realizar el periodo de latencia correctamente y asegurar una buena brotación de las yemas posteriormente”.

Además, aclara que “también es conocido el efecto de control de plagas que tienen las bajas temperaturas sobre los insectos, especialmente ácaros que quedan refugiados debajo de la corteza de la planta incluso en reservorios naturales”.
Susana Pérez insiste que “debido al clima suave, propiciado por nuestra proximidad al mar, las nevadas son prácticamente anecdóticas en esta zona y esta cercanía también modera el riesgo de heladas agresivas para la vid”. Coincidiendo con estas temperaturas, en los próximos días se llevarán a cabo los trabajos de poda.